domingo, 27 de febrero de 2011

Adiós Mía...


¿Y tú que piensas cuando una gran amiga que lo tiene todo en esta vida (es guapa, delgada, estudia lo que quiere, sale de fiesta, es popular, simpática…) te dice que te entiende? Espera, y en seguida le preguntas, ¿Cómo es que me entiendes? “Valeria, yo también sufrí de bulimia”.
Y es cuando el mundo se te cae a tus pies. Pum. ¿Es posible sentirse bien? O mejor dicho, me atrevo a preguntar, ¿es posible ser feliz? Esta amiga, hoy, me ha demostrado que sí.
Mi vida pasa sin más. Mis días se caracterizan por seguir la misma rutina: Me levanto, me peso, me deprimo, me atraco y vomito, me prometo que no voy a comer en todo el día, me atraco de nuevo y vomito, duermo, me deprimo y me paso las horas pensando en lo miserable que es mi vida y en que podría estar aprovechándola pero no lo hago. Osea, me he acostumbrando tanto a estar triste, sola y encerrada en mis problemas que no me he dado el lujo de pensar que quizás pueda haber algo más, quizás este no sea mi fin. Siempre he pensado que esto de la felicidad no era para mi, pero cuando te desmayas por tercera vez debido a la bulimia, te lo replanteas.
Quizás, y solo quizás, todo esa gente que dice ayudarme en realidad no quiere joderme y hacerme engordar; sino mostrarme que puedo ser normal y que todo este sufrimiento es innecesario. ¿Estaré soñando? No lo sé, pero mi amiga me ha animado a intentar hacer algo que llevo mucho tiempo evitando, y esa cosa es simple: vivir.
Estoy en periodo de prueba durante dos semanas (me lo han reducido) con la psicóloga, sino me internan. Mañana empiezo con antidepresivos y pastillas para la ansiedad.
¿Qué significa esto? Que voy a intentar cambiar mi forma de vida. Fuera atracones y fuera vómitos. ¿Las calorías? Aumentaré la cantidad diaria a 500 e intentaré no ayunar. Al principio será difícil, pero lo voy a intentar. Voy a dejar temporalmente el blog, las voy a echar muchísimo de menos porque de verdad les debo demasiado, fueron un gran apoyo siempre.
De todas formas, estaré en esta página, que es como una comunidad de personas como nosotras organizada a modo de facebook: http://www.mariposasdesuspiros.socialgo.com/ . Además allí estoy organizando una carrera para Marzo (irónico, lo sé, pero una no puede cambiar así de repente), así que las espero.
Las quiero demasiado y espero que entiendan y me brinden su apoyo en mi decisión.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Fuera de servicio


Tantas cosas quisiera contar, que no sé ni por donde empezar… Veamos, recapitulemos primero: El martes de la semana pasada me encontré tan mal que cometí la estupidez de mandarle un mensaje al psicólogo de la universidad. El jueves por la mañana fui a consulta, le conté todo y me pasó un par de test. El mismo jueves por la tarde volví y me comentó que tenía depresión severa, bulimia y me autolesionaba, vamos que no me dijo nada que no supiera… El fin de semana pasó sin nada importante que contar salvo que el domingo tuve una discusión con mi madre, no podía más y me corté en al pierna.
Llegó el lunes y todo se fue a la mierda… Ese día tenía que volver a consulta con el psicólogo, y tras una hora de consulta, a punto de acabar, ocurrió algo que cambiaría completamente el curso de mi vida: Se me abrieron las heridas de la pierna y, como llevaba un pantalón claro, se empezó a manchar de rojo. A partir de ahí todo pasó muy rápido: Me pidió que le enseñara las heridas, llamó a mi madre, ella se enteró de TODO y acabamos el día en una asociación de bulimia y anorexia de mi ciudad pidiendo cita para el día siguiente. Vale, el martes: Fui a la asociación esa y tras 2 horas hablando con la psicóloga del centro puedo sacar varias conclusiones:
  • TENGO QUE/DEBO DE ir una vez a la semana al psicólogo y una vez cada dos, al psiquiatra. ¿Por qué digo DEBO si en teoría soy mayor de edad? En estos casos, sobre todo si hay cortes, los padres pueden solicitar a un juez mi custodia de nuevo. Osea que quiera o no quiera tengo que iniciar tratamiento.
  • No quiero tratamiento, así que la psicóloga (que me cae bastante mal, la verdad) me dijo que ella me iba a tratar primero la depresión y cuando yo quisiera hablábamos sobre mi actitud con la comida. 
  • Puede que no le contara toda la verdad, ya que le di a entender de que mi único problema eran los atracones, osea nada de ayunos ni de restringir calorías. Así que me recomendó que pasara mucho tiempo fuera de casa. TRADUCCIÓN: Tengo excusa para “comer” fuera.
  • Mi madre en casa está paranoica y me pregunta a cada rato si estoy bien. También sospecha de mi cada vez que me ve por comer porque piensa que voy a vomitarlo todo… Vamos, que la situación en casa es de lo más placentera. (MODO IRÓNICO: ON)
Todo esto me supera. Seamos sinceros, yo no quiero recuperarme. Simplemente no quiero. Osea, llevo todo este tiempo luchando por un maldito peso más bajo y por más que ahora todo el mundo pretenda que me recupere, no voy a cambiar mi forma de ver las cosas. Lo siento de verdad por toda esa gente, pero yo sigo con mis ideas claras, y hasta que no consiga un 4 en la báscula paso de todo el mundo… ¡Solo quiero que me dejen en paz! ¿Tan difícil es? Joder, odio que todos me estén diciendo “Es por tu bien, luego nos lo agradecerás”. ¿Ah, si? ¿Cuando? ¿Cuando sea una maldita vaca obesa pero sin bulimia? Dejen de joderme, por favor… Yo voy a seguir haciendo lo que me de la gana, solo que con más cuidado.
Y mientras todo esto pasa, he de decir que ¡Adiós 6, Hola 5!

sábado, 19 de febrero de 2011

Y los días pasan...

- Doc
+ Yo
- Verás, esto también pasa en la naturaleza; sino ¿por qué crees que un hámster corre en la ruedita?
+ Emm...
- Para quemar...
+ ¿calorías?
- ¡Ansiedad! Dios, Valeria estás obsesionada...
Esta conversación me hizo mucha gracia, en serio…. En fin, estos días he estado en estado Off. He pensado si valía la pena seguir con esto, si valía la pena intentar dejarlo, si iba a poder parar, si quería decírselo a mis padres… Simplemente me lo he estado pensando. Osea, sé que debería deternerme porque todo esto me hace daño, pero ¿por qué debería parar ahora? ¿por qué no puedo esperar un poco hasta que consiga un peso aceptable? 
No sé, es una pelea constante en mi cabeza entre la razón y los deseos… Yo quiero seguir y, si es mi vida, ¿no se supone que tendría que hacer con ella lo que yo quisiera? Osea, sé que le hago daño a los demás con mis decisiones, ¿pero ojos que no ven, corazón que no siente, no?
Simplemente no estoy lista para tomar esta decisión. El lunes tengo que volver al psicólogo y a ver que me dice, pero mientras tanto intentaré seguir bajando lo más rápido posible. Sé que puedo conseguirlo, simplemente debo intentarlo.
De verdad lo siento si estos días no me he podido pasar por sus blogs, pero es que no estoy de ánimos. Prometo pasarme mañana. Gracias por todo :)
P.D: Últimamente publico más en el otro blog, por si se quieren pasar: valeery's thinspo [!]

jueves, 17 de febrero de 2011

Del control viene el descontrol


Cometí un error. ¿En serio fue un error? Sí, definitivamente fue un error, nunca debí haberle mandado ese mensaje al psicólogo, nunca debí asistir a su consulta “solo por probar” y nunca debí hablarle de la comida. Valeria, sé razonable, es lo mejor que pudiste haber hecho. Él te va a ayudar a salir de tu trastorno alimenticio. ¡Pero es que no sé si estoy dispuesta a salir!
“Valeria según estos test demuestras una depresión severa, bulimia y encima te provocas cortes. Esto tiene que acabar y yo te voy a ayudar. Tu problema es que intentas tener el control siempre, eres muy exigente y perfeccionista; y ¿sabes lo que decimos los psicólogos? Del control viene el descontrol. Intentas controlarlo todo en esta vida, o sino ¿por qué crees que después de un ayuno, te atracas? Exacto, control-descontrol. Valeria se lo tienes que contar a tu madre.”
Pero es que si se lo cuento me va a controlar más con la comida y yo quiero seguir haciendo mis dietas.
“Valeria, es que las dietas se acabaron”
No. Estás equivocado, doc. Tú trátame de la depresión si quieres. Enséñame técnicas para evitar la bulimia si te apetece. Y, si te sobra tiempo, explícame que los cortes están mal. Pero eso sí, olvídate de cambiar mi mentalidad. Mi método sí funciona. Yo voy a ser delgada cueste lo que cueste. Tú dime lo que quieras, pero yo voy a seguir ayunando. Punto. De hecho, mañana voy a empezar uno para demostrarte que después del control, no viene el descontrol; sino la delgadez.
Y encima para joder más, me dice: “Sería recomendable cerrar tu blog “ana-mía” porque con él solo incitas a demás personas a seguir tu actitud”. ¡¿Qué?! Primero: mi blog no es “ana-mía”. Segundo: ¿Lo has leído para juzgarlo?. Tercero: Yo no incito a nadie a seguir mi actitud. Joder, creo que las personas que me leen deben de ser lo suficientemente maduras para darse cuenta de que esto es una maldita enfermedad. Yo no intento incentivar a nadie, por dios, es lo que menos quisiera. De hecho hay una persona que me lee (ella sabe de quién hablo) a la cual en la primera entrada sin conocerla ni nada le recomendé que lo dejara ahora que podía. Mi blog no es PRO-¡NADA!, simplemente expreso mis emociones. Así que no, no pienso cerrarlo.
Me has puesto de los nervios, doc. ¿Sabes que voy a hacer ahora? Exacto… Pero en el fondo, me caíste bien.

martes, 15 de febrero de 2011

Maldita ironía


Ya sé que dije que no iba a volver hasta ver progresos, pero necesitaba descargarme. Necesitaba exteriorizar y materializar de alguna manera mis lágrimas y pensamientos…
Hoy ha sido un día horrible. Empezó bien al ver que había bajado algo de peso por el ayuno, pero en seguida empeoró a la hora de escoger ropa. No me gusta como me queda nada, así que cogí una sudadera y salí de casa sintiéndome la persona más fea y gorda del planeta. Estaba deprimida y mis compañeros de universidad me hicieron sentir peor. Me regresé antes de acabar las clases porque no soportaba a nadie más y comí algo porque estaba un poco mareada. ¿Qué pasó? Entra mi madre y me dice “Ves, es que si comes entrehoras después no te quejes de que engordas”. Genial, si no me estaba ya costando comer “por mi bien”, ahora me hunden más recordándomelo. Atracón, vómito, laxantes.
Me sentía fatal, y volvieron los pensamientos que intentaba ocultar y que creía superados. Joder, es que todo es una mierda. Siento que por mucho que lo intente, nunca alcanzaré nada. Entonces, ¿por qué seguir? 
Y ente todo este cúmulo de depresión, recibo una llamada. 
“Valeria, X. ha muerto”
Nunca llegué a conocer muy bien a X., pero se murió. Yo deseando morir y él simplemente se murió. Maldita ironía…
Hoy ha sido un día horrible y espero que pronto acabe porque sinceramente no puedo más.