Hola a quién quiera que aún siga por aquí. 7 meses desde mi última entrada. Mentiría si dijese que nunca he pensado en volver. Aunque… Las cosas son un poco diferente ahora ¿sabéis? Parece ser que aún tengo la esperanza de encontrar a alguien en este submundo tecnológico.
Creo que lo más oportuno sería volver a empezar. Me llamo Valeria y tengo 20 años. Estudio 2º de Medicina, carrera por la que he luchado incluso antes de ser consciente de ello. Tengo una necesidad por la excelencia que puede llegar a ser enfermiza. Sin embargo, también tengo un miedo patológico al fracaso. “Quiero hacerlo, sé que puedo hacerlo… Pero no lo hago”. Esa frase podría definir perfectamente cada segundo de mi vida. Os pondré un ejemplo. Cuando tenía 18 años tenía que realizar un examen cuya nota marcaría mi entrada en medicina, o no. Pues sabía que con perseverancia lo conseguiría. “Querer es poder”, me decía. Sin embargo, no estudiaba por miedo al fracaso. Era más fácil decir que no entré en medicina porque no me esforcé lo suficiente a decir que no entre porque no era capaz.
¿Otro ejemplo? Siempre quise ser delgada. Quizás no la más delgada, pero si tener un cuerpo aceptable (e incluso envidiable) por esta clasista sociedad. Pues mientras más adelgazaba más atracones de comida me daba. La culpa era de la bulimia, por supuesto. Yo era capaz… ¡Menuda ingenua! Mi vida es una continua ironía.
Obviamente esto me ha afectado psicológicamente (como se puede observar en mis entradas anteriores). Bulimia y depresión severa diagnosticadas. Autolesiones. Posible trastorno límite de la personalidad (antes de que pudieran diagnosticarlo, me largué de ese psiquiatra). He estado enferma desde los 15 años y en tratamiento desde los 18.
Resulta difícil presentarme en pocas líneas, la verdad. Aunque creo que lo más importante es el presente, para entenderlo es necesario el pasado.
En estos 7 meses he mejorado. Ya “casi” como normal, no vomito y hace 3 meses que no me corto voluntariamente. Mi depresión ha disminuido, al igual que mis ataques de ansiedad. No termino de aceptar mi cuerpo, pero sé que el hecho de abandonar mis obsesiones valdrá la pena cuando me cure completamente de la depresión.
Y entonces, ¿por qué he vuelto? No creo que esto sea una recaída, pero es un punto donde me considero incapaz de continuar pero con muchas ganas de volver atrás. ¡Antes todo era más fácil! Me encerraba en mi habitación, no tenía que fingir estar feliz todo el día, si tenía un “día malo” simplemente vomitaba y se me pasaba; era delgada y el hecho de no comer me anulaba de tal forma que no podía darle vueltas en la cabeza a nada… Definitivamente antes todo era más fácil.




