jueves, 25 de julio de 2013

25.Julio.2013



Hola. No sé si aún alguien me seguirá leyendo, no es que siga muy asidua al mundo de los blogs. Pero sinceramente creo que lo necesito. A veces, el poder escribir lo que piensas a gente que desconoces y que sabes que no te juzgarán… ¿Qué? ¿Sienta bien? ¿Ayuda? No. No creo que en estos momentos haya nada que pueda animarme.

No sé si habréis escuchado que ayer, 24 de julio de 2013, en Santiago de Compostela (España) se descarriló un tren con pasajeros. La situación fue dantesca. Uno de los vagones voló 5 metros, otro se incendió dejando calcinados dentro a los viajeros. Mi abuela iba en ese tren. Venía de Madrid para visitarnos. Siempre venía en avión pero por la maldita crisis económica optó por venirse en tren, en ese tren.

Durante muchas horas no supimos nada, nos fijábamos en las imágenes de los muertos que salían en la televisión a ver si la identificábamos. Cuatro horas después del accidente nos dijeron que mi abuela había ingresado en urgencias, tres más tarde había fallecido.

Está muerta. Mi abuela está muerta y a mí ya no me quedan más lágrimas que llorar. Llevo dos años viviendo en Madrid con ella, en su casa, por motivos de estudio. Todavía soy incapaz de asimilar que después de las vacaciones llegaré a una casa vacía, que ya no echaré más broma con ella, que mi compañera de piso se ha ido.

Todo es muy injusto. Te pasas la vida preocupándote por estupideces cuando en verdad deberíamos estar aprovechando cada momento. A ella aún le quedaba mucho tiempo y yo no me pude despedir. A veces la vida es una mierda y yo tengo que fingir ser fuerte porque sé que eso es lo que ella hubiese querido, pero no puedo ser fuerte cuando mi mundo se desvanece pedazo a pedazo.

No soy una persona muy católica, pero ella sí. Yo rezaré por ella y si aún hay alguien ahí leyéndome, por favor rezad conmigo.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

7 meses después...



Hola a quién quiera que aún siga por aquí. 7 meses desde mi última entrada. Mentiría si dijese que nunca he pensado en volver. Aunque… Las cosas son un poco diferente ahora ¿sabéis? Parece ser que aún tengo la esperanza de encontrar a alguien en este submundo tecnológico.

Creo que lo más oportuno sería volver a empezar. Me llamo Valeria y tengo 20 años. Estudio 2º de Medicina, carrera por la que he luchado incluso antes de ser consciente de ello. Tengo una necesidad por la excelencia que puede llegar a ser enfermiza. Sin embargo, también tengo un miedo patológico al fracaso. “Quiero hacerlo, sé que puedo hacerlo… Pero no lo hago”. Esa frase podría definir perfectamente cada segundo de mi vida. Os pondré un ejemplo. Cuando tenía 18 años tenía que realizar un examen cuya nota marcaría mi entrada en medicina, o no. Pues sabía que con perseverancia lo conseguiría. “Querer es poder”, me decía. Sin embargo, no estudiaba por miedo al fracaso. Era más fácil decir que no entré en medicina porque no me esforcé lo suficiente a decir que no entre porque no era capaz.

¿Otro ejemplo? Siempre quise ser delgada. Quizás no la más delgada, pero si tener un cuerpo aceptable (e incluso envidiable) por esta clasista sociedad. Pues mientras más adelgazaba más atracones de comida me daba. La culpa era de la bulimia, por supuesto. Yo era capaz… ¡Menuda ingenua! Mi vida es una continua ironía.

Obviamente esto me ha afectado psicológicamente (como se puede observar en mis entradas anteriores). Bulimia y depresión severa diagnosticadas. Autolesiones. Posible trastorno límite de la personalidad (antes de que pudieran diagnosticarlo, me largué de ese psiquiatra). He estado enferma desde los 15 años y en tratamiento desde los 18. 

Resulta difícil presentarme en pocas líneas, la verdad. Aunque creo que lo más importante es el presente, para entenderlo es necesario el pasado. 

En estos 7 meses he mejorado. Ya “casi” como normal, no vomito y hace 3 meses que no me corto voluntariamente. Mi depresión ha disminuido, al igual que mis ataques de ansiedad. No termino de aceptar mi cuerpo, pero sé que el hecho de abandonar mis obsesiones valdrá la pena cuando me cure completamente de la depresión.

Y entonces, ¿por qué he vuelto? No creo que esto sea una recaída, pero es un punto donde me considero incapaz de continuar pero con muchas ganas de volver atrás. ¡Antes todo era más fácil! Me encerraba en mi habitación, no tenía que fingir estar feliz todo el día, si tenía un “día malo” simplemente vomitaba y se me pasaba; era delgada y el hecho de no comer me anulaba de tal forma que no podía darle vueltas en la cabeza a nada… Definitivamente antes todo era más fácil.

domingo, 15 de abril de 2012

Hello.



-  Why did you want to kill yourself?

+ It’s a long story.

- I want to help you. 

+ You can’t.

- Well I’m going to try anyway.

+ Yea, I know you are. You’ll help for a week or two and then when I start to feel close to you I’ll tell you my secrets and you’ll find out how bad I really am. Then you’ll say how upset you are that I’m so depressed and you’ll say you’ll get me help. You’ll make empty promises, you’ll pretend like you care when inside you’ve given up on me. I’ll learn that I can’t tell you those things anymore, and you willstop asking about them, even though you know it’s still happening. We’ll grow distant and I’ll hate myself for opening up to you. You won’t realise that I’ll try to kill myself again. We’ll still talk, but there will always be that awkwardness. Because you gave up. Because everyone does in the end. Your closest friends become far away figures and you are left on your own to cope with these fucked up emotions and you have no idea how. Everyone gives up and I mean everyone. And that, more than anything, made me want to die.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Y de repente, ¡PUM, EXPLOTÉ!

Mi primera entrada al volver se llamaba
Send a wish upon a star
Lo que significa, pedirle un deseo a una estrella. Resulta gracioso porque,
Las estrellas se encuentran a miles de millones de años luz,
lo que implica que cuando tu deseo llegue,
la estrella ya estará muerte.
Al igual que tu sueño.
It’s kinda funny, isn’t it? Siempre supe que una de las principales causas de mi depresión y todo lo que vino asociado (trastornos alimenticios, sel-injury, posibles trastornos de personalidad límite) fue debido a mi excesiva autoexigencia. Querer es poder y yo ante todas las cosas quería estudiar medicina, así que hice lo imposible por entrar. Estoy estudiando medicina y al decirlo me lleno de orgullo porque de verdad era algo deseaba, algo que dirigía mi vida, que la controlaba. 
Pensé que todo acabaría una vez alcanzase mi meta. Pero, haciendo una analogía a las “metas” de pesos (kg) que os ponéis muchas de vosotras, desafortunadamente no es así. No es tan fácil. Tu propia obsesión, tu propia mente enferma te acaba consumiendo y ella no entiende de barreras. 
Puedes fingir que estás bien, puedes encerrar al monstruo que llevas dentro pero eso no lo destruye sino que lo altera más, esperando impaciente cualquier debilidad, cualquier inseguridad cualquier quiebra en tu fuerza de voluntad; para salir y demoler cualquier esperanza de bienestar. No estás bien, nunca lo estuviste y ¿nunca lo estarás?
He vuelto a cortarme, a mentir, a llorar por cualquier cosa, a tener ataques de ansiedad, a desear morir. Quiero estudiar medicina pero yo misma me lo estoy vetando. No le encuentro sentido a nada y mi motivación se encuentra ausente. ¿Resultados? Primer parcial de la carrera (el de Bioquímica): 4,9. 
Mi médico me ha recetado antidepresivos (de nuevo) y quiere ver como evoluciono. Mi madre no sabe nada y no sé si contárselo ¿qué hago? Aunque antes quería escapar de esa maldita casa, ahora echo muchísimo de menos a mi madre. Quiero darle un abrazo y que me diga que todo estará bien. Necesito su protección pero lo último que deseo es preocuparla. 
Nada va bien, nada va como yo quería. Sé que seré una médico excelente, sé que nadie tiene más vocación que yo; y también sé que he llegado al punto en que no me importa ser una médico de 45, 50 o 60 kilos, solo quiero serlo. Y por culpa de toda esta mierda cada vez me siento menos capaz.

Confiaré en este nuevo antidepresivo y juro que pondré TODO de mi parte, pero cada día puedo menos. Y ¿qué más da si quiero, si ya no puedo? 

viernes, 27 de enero de 2012

Error 404, Soul not found.

¿Alguna vez os habéis sentido vacías? ¿Sin alma ni sentimientos o conciencia? No sé muy bien cómo explicarlo. Es como si no sintiese nada. Simplemente respiro, existo porque mi cuerpo sigue funcionando; pero no soy capaz de sentir. No es como si estuviese deprimida, tampoco como cuando estás drogado. Es como cuando estás mareada después de vomitar pero sin el malestar, y sin haber vomitado…
Simplemente no siento. Un cuerpo inerte que vive sin vivir, ¿me entienden? Debería estar agobiada por los exámenes, preocupada por el peso que veré mañana en la báscula, mareada por no comer. Debería estar deprimida por mi familia y a la vez contenta porque me doy cuenta que realmente si le importo a mucha gente. 
Es como si tuviese que sentir tantas emociones juntas que mi mente finalmente ha colapsado y ha dejado de funcionar. Antes todo era blanco/negro y ahora simplemente no es.
En fin, intento entender por qué me siento así. Se lo preguntaré el próximo miércoles a mi médico. Estoy yendo a uno que me da las pastillas que quiero para la ansiedad pero es algo más, es el único médico que me ha tratado con ganas de ayudarme y no simplemente por hacer su trabajo. Mis papás solo saben la mitad de la historia y, aunque lo sospechan, no se enterarán que estoy yendo a peor, que no estoy mejor.
El primer examen de mi carrera, creo que lo suspenderé. Es raro, no estoy acostumbrada a suspender habiendo estudiado. No es por ser egocéntrica, entiéndanme, simplemente me frustra y me hace sentir como un fracaso. Al igual que mi peso, un fracaso. 
Lo siento, no soy capaz de seguir escribiendo a pesar que quiero y me muero de ganas de escribirle a Morena el super comentario que se merece por su cumpleaños. Pero ella sabe que la quiero. Al igual que vosotros, simplemente gracias a todos, no saben lo mucho que extrañaba sentir ese cariño desinteresado y sincero que recibo aquí.