miércoles, 1 de febrero de 2012

Y de repente, ¡PUM, EXPLOTÉ!

Mi primera entrada al volver se llamaba
Send a wish upon a star
Lo que significa, pedirle un deseo a una estrella. Resulta gracioso porque,
Las estrellas se encuentran a miles de millones de años luz,
lo que implica que cuando tu deseo llegue,
la estrella ya estará muerte.
Al igual que tu sueño.
It’s kinda funny, isn’t it? Siempre supe que una de las principales causas de mi depresión y todo lo que vino asociado (trastornos alimenticios, sel-injury, posibles trastornos de personalidad límite) fue debido a mi excesiva autoexigencia. Querer es poder y yo ante todas las cosas quería estudiar medicina, así que hice lo imposible por entrar. Estoy estudiando medicina y al decirlo me lleno de orgullo porque de verdad era algo deseaba, algo que dirigía mi vida, que la controlaba. 
Pensé que todo acabaría una vez alcanzase mi meta. Pero, haciendo una analogía a las “metas” de pesos (kg) que os ponéis muchas de vosotras, desafortunadamente no es así. No es tan fácil. Tu propia obsesión, tu propia mente enferma te acaba consumiendo y ella no entiende de barreras. 
Puedes fingir que estás bien, puedes encerrar al monstruo que llevas dentro pero eso no lo destruye sino que lo altera más, esperando impaciente cualquier debilidad, cualquier inseguridad cualquier quiebra en tu fuerza de voluntad; para salir y demoler cualquier esperanza de bienestar. No estás bien, nunca lo estuviste y ¿nunca lo estarás?
He vuelto a cortarme, a mentir, a llorar por cualquier cosa, a tener ataques de ansiedad, a desear morir. Quiero estudiar medicina pero yo misma me lo estoy vetando. No le encuentro sentido a nada y mi motivación se encuentra ausente. ¿Resultados? Primer parcial de la carrera (el de Bioquímica): 4,9. 
Mi médico me ha recetado antidepresivos (de nuevo) y quiere ver como evoluciono. Mi madre no sabe nada y no sé si contárselo ¿qué hago? Aunque antes quería escapar de esa maldita casa, ahora echo muchísimo de menos a mi madre. Quiero darle un abrazo y que me diga que todo estará bien. Necesito su protección pero lo último que deseo es preocuparla. 
Nada va bien, nada va como yo quería. Sé que seré una médico excelente, sé que nadie tiene más vocación que yo; y también sé que he llegado al punto en que no me importa ser una médico de 45, 50 o 60 kilos, solo quiero serlo. Y por culpa de toda esta mierda cada vez me siento menos capaz.

Confiaré en este nuevo antidepresivo y juro que pondré TODO de mi parte, pero cada día puedo menos. Y ¿qué más da si quiero, si ya no puedo? 

viernes, 27 de enero de 2012

Error 404, Soul not found.

¿Alguna vez os habéis sentido vacías? ¿Sin alma ni sentimientos o conciencia? No sé muy bien cómo explicarlo. Es como si no sintiese nada. Simplemente respiro, existo porque mi cuerpo sigue funcionando; pero no soy capaz de sentir. No es como si estuviese deprimida, tampoco como cuando estás drogado. Es como cuando estás mareada después de vomitar pero sin el malestar, y sin haber vomitado…
Simplemente no siento. Un cuerpo inerte que vive sin vivir, ¿me entienden? Debería estar agobiada por los exámenes, preocupada por el peso que veré mañana en la báscula, mareada por no comer. Debería estar deprimida por mi familia y a la vez contenta porque me doy cuenta que realmente si le importo a mucha gente. 
Es como si tuviese que sentir tantas emociones juntas que mi mente finalmente ha colapsado y ha dejado de funcionar. Antes todo era blanco/negro y ahora simplemente no es.
En fin, intento entender por qué me siento así. Se lo preguntaré el próximo miércoles a mi médico. Estoy yendo a uno que me da las pastillas que quiero para la ansiedad pero es algo más, es el único médico que me ha tratado con ganas de ayudarme y no simplemente por hacer su trabajo. Mis papás solo saben la mitad de la historia y, aunque lo sospechan, no se enterarán que estoy yendo a peor, que no estoy mejor.
El primer examen de mi carrera, creo que lo suspenderé. Es raro, no estoy acostumbrada a suspender habiendo estudiado. No es por ser egocéntrica, entiéndanme, simplemente me frustra y me hace sentir como un fracaso. Al igual que mi peso, un fracaso. 
Lo siento, no soy capaz de seguir escribiendo a pesar que quiero y me muero de ganas de escribirle a Morena el super comentario que se merece por su cumpleaños. Pero ella sabe que la quiero. Al igual que vosotros, simplemente gracias a todos, no saben lo mucho que extrañaba sentir ese cariño desinteresado y sincero que recibo aquí.

martes, 24 de enero de 2012

24. Día antes de los exámenes



Pues sí, mañana empiezo los exámenes. Bioquímica. No puedo dejar de sentirme un poco (bastante) agobiada porque se me junta todo. Sé que voy mal.  “Seguro que ya te lo sabes, ya verás como sacas buenas notas, no te agobies que todo saldrá bien”. Con el debido respeto, ¿Qué coño sabéis? Me jode muchísimo que la gente espere tanto de mí porque me exige un sobreesfuerzo por mi parte. Yo soy demasiado perfeccionista (palabras textuales de mi ex- psicólogo) para que aún encima me exijan más, como si tuviese que superarme a mí misma por demostrarles que están en lo cierto. Pero el problema está en que no lucho contra mí misma, sino contra una imagen que he creado a modo de escudo para ocultar mis verdaderas inseguridades. Todo está en mi patológica mente. Yo no soy lista, ni inteligente, ni graciosa, ni nada. No siento que destaque por mí misma en nada, por eso me esfuerzo muchísimo en hacer creer a las personas que sí. Parezco inteligente y tengo muy buenas notas (sino no habría entrado en medicina) pero lo que la gente no ve es que detrás de esa fachada se encuentran litros de café y horas frente a los apuntes. La gente no ve que detrás de esa imagen de chica relaja, lista y confiada; hay una chica insegura que calma sus nervios y agobios previos a los exámenes con atracones, vómitos y pastillas.
La gente cree, opina y juzga sobre la fachada que tú les muestras. Y yo les muestro un máscara errónea que me consume lentamente por dentro. Tengo miedo de los exámenes. Tengo miedo de fallar. Tengo mucho miedo porque hace un año exactamente, empezaron los exámenes de Fisioterapia y mi terror me hizo abandonar la carrera.
Quiero medicina, pero a veces pienso que medicina puede conmigo.





------ EDITO-----
Después de escribir esta entrada me entró tal estado de impotencia que solo pudo derivar en un ataque de ansiedad (el segundo en esta semana, me estoy preocupando). Me he vuelto a cortar. Desde noviembre que no lo hacía, pero es la única forma que me calma de raíz el ataque. Me sequé las lágrimas, respiré profundamente y propongo a seguir estudiando. ¿Qué más da si me tiro toda la noche? Querer es poder, ¿no?

viernes, 20 de enero de 2012

Send a wish upon a star...

No puedo evitar sentirme fracasada al volver a escribir aquí, se suponía que todo esto ya estaba superado. ¿Superado? Nunca ha dejado de existir, simplemente he intentado ocultarlo tras una aparente felicidad que creí mía. Me sabía mejor, más no recuperada. Los síntomas de la depresión seguían latiendo firmes, escondidos, esperando al más mínimo desliz para aparecerse en su máximo esplendor. Y así ha sido. 
No existe una razón única para explicar por qué no puedo parar de llorar, comer y de tener deseos irrefrenables de cortarme otra vez. Es un cúmulo de cosas, supongo. No me veo completamente adaptada en la universidad a pesar de que me esfuerzo muchísimo y tengo un grupo bastante bueno de amigos. Tengo miedo al rechazo, a que finjan su simpatía o a que llegue verano y se olviden de mí hasta el próximo año. 
Me siento muy sola, ¿sabéis? Tanto física como psicológicamente. Amigos de verdad tengo tres, de las cuales solo una es capaz de darme un abrazo sincero sabiendo por todo lo que estoy pasado. Tengo muchísimo miedo de perderla (ya sabes quién eres), tengo miedo de cagarla o de que se canse de mí porque es mi eslabón a la realidad. Sin embargo, también tengo miedo de que lea esto y llegue un punto en el que esté conmigo por compromiso. Lo último que querría es que lo pase mal y, peor aún, ser yo la causante de su desdicha. 
En cuanto físicamente, parecerá mentira, pero echo mucho de menos a mi familia. Sobre ellos pesa gran parte de la culpa de mi estado, pero siempre fueron un soporte cercano. Un soporte soldado que nunca me abandonaría pero que ahora siento tan lejano… 
Siento una gran agonía por dentro al estar en mi habitación llorando sonoramente y que no haya NADIE que me venga a preguntar cómo estoy, aunque sea por curiosidad. 
Debería estar estudiando para Medicina, pero hay veces que me pregunto ¿por qué? ¿Por qué debería esforzarme? Quiero conseguir lo imposible, me siento capaz de alcanzarlo. Sé que puedo conseguir la más ansiada de mis metas que es acabar esta carrera pero… Pero en el sitio donde antes estaba la motivación, ahora solo hay un cártel que pone “FUERA DE SERVICIO” y no encuentro los rótulos necesarios para cambiarlo. 
¿Cómo volver a enmascarar la depresión? ¿Cómo superarla? ¿Cómo dejar de llorar? Por favor que alguien me lo diga. Por favor que alguien me de un abrazo y me susurre que todo irá bien. Por favor que alguien me coja de la mano y me enseñe cómo volver a encontrarme porque yo, estoy perdida. 

martes, 1 de noviembre de 2011

Adiós (última entrada)



No me salen las palabras para redactar esta entrada, pero creo necesaria hacerla. Me voy definitivamente del blog y no tienen idea de la inmensa pena que me da hacerlo pero necesito este cambio, necesito dar un paso hacia adelante. He tardado demasiado tiempo en darme cuenta de que esto se me está yendo de las manos y no pienso permitir que siga a más. 
Desde pequeña solo he querido dos cosas de forma clara: ser médico y ser delgada. El año pasado no conseguí entrar en medicina así que empleé todas mis fuerzas en conseguir mi otro objetivo, sin darme cuenta de que poco a poco me dejaba controlar más por mis emociones y mi ansiedad, sin ver más allá de la enfermedad. Durante este año he tomado muy malas decisiones que no solo me afectaron a mi, sino también a mi familia. Les he causado tanto dolor que es imperdonable. Solo he visto llorar a mi papá dos veces en mi vida, una fue cuando me buscó a urgencias el día de mi cumpleaños por haberme cortado toda la pierna derecha; y la segunda fue cuando tuve que vomitar un atracón prácticamente en frente de su cara. Y aún así me siguen queriendo, y aún así les sigo haciendo daño conscientemente. 
Durante este año también me llevé muchísimas decepciones con los que consideraba mis “amigos”, pero eso también me sirvió para valorar a las personas que realmente me querían, tanto las que ya conocía como la que conocí este mismo año (a la cual sinceramente le debo demasiado. Sí, eres tú). Y es que mi estadía en el blog también tuvo sus grandes recompensas. Conocí a mucha gente de las cuales me llevaré un gran recuerdo porque estaré por siempre en deuda. Gran parte de ustedes me han ayudado desinteresadamente y se han preocupado por mi pese a que ni yo misma lo hacía. Me han hecho entender que la mayoría de nuestros males son causados por nosotras mismas y que si pusiésemos el mismo empeño en adelgazar que en ser felices, podríamos alcanzar todo lo que nos propongamos. Ustedes le han dado un significado a la frase After a hurricane comes a rainbow y eso es algo a lo que pienso aferrarme fuertemente para seguir adelante. 
Este año también ha tenido otro punto positivo: conseguir entrar finalmente en medicina en una ciudad maravillosa. Pero aunque las primeras semanas estaba realmente feliz, el éxtasis de la novedad se ha ido agotando hasta el punto de darme cuenta de que no estoy bien. Pensé que lo estaría, pero no es así. Estoy mal y eso no me permite disfrutar al 100% de esta vida con la que siempre he soñado. Me encantaría poder salir con mis nuevos amigos a cenar y reírme a carcajadas por cualquier tontería sin tener que pensar si vomitar o no la comida, o a cuantos días de restricción tengo que someterme. Me encantaría vivir de verdad, tengo hambre de situaciones nuevas y de sentir auténtica felicidad. 
Sé que el cambio no será sencillo, sobretodo porque no pienso hacerlo sin haber adelgazado mínimo hasta los 50; pero el cerrar el blog es una decisión que tenía que tomar. Mucha suerte en todo lo que se propongan y de verdad que se los vuelvo a decir, gracias por todo